Acerca de la necesidad de sanar, reivindicar e integrar las facetas de nuestro femenino

por Alejandra Rodríguez Peña
Directora Casa Merkaba, terapeuta holística, enamorada de la danza y Licenciada en Lenguas Modernas.

 

Con el auge actual de los grupos feministas y de empoderamiento femenino al igual que libros que hablan sobre temas puntuales que son recurrentes en estos colectivos, he observado una tendencia casi exclusiva a enfocarse en dos arquetipos dentro del gran abanico de posibilidades de nuestra feminidad: la mujer enfocada y la mujer luchadora. Aclaro que no tengo nada en contra de estos grandes motores que han expuesto a la luz de la historia grandes virtudes que tenemos como mujeres y han buscado reivindicar nuestros derechos, talentos y oportunidades desde la justicia e igualdad. Además es cierto que no todas vibramos con el rol de madres ó de esposas desde una perspectiva específicamente patriarcal, lo cual es absolutamente válido.

 

 

No obstante, en el proceso de exploración de este tipo de literatura para la concepción de un libro que me encuentro escribiendo en coautoría con una gran amiga y compañera, es imperativo ahondar en otras variedades arquetípicas femeninas puesto que dependiendo desde donde nos conectemos a ellas, comenzamos a entender de dónde vienen nuestras heridas y de esta manera entender nuestros duelos y lo que sea que esté obstaculizando la manifestación de nuestros sueños y nuestra propia diosa interior. Si bien la mujer enfocada en algo se encarga de hacernos centrar en un objetivo, hace falta también entender que podemos estar concentradas en una meta sin que esto implique renunciar a realizar actividades que alimenten nuestro espíritu creativo ó nos hagan sentir que de hecho estamos disfrutando la vida, sin perder el foco por supuesto.  Para esto, la mujer sensual y la alegría de la niña interior integradas nos pueden ayudar a balancear la carga y las sensaciones difíciles de enfrentar cuando nos encontramos en este proceso.

 

Cuando concentramos nuestra energía en la mujer luchadora, nos es difícil aceptar que hay cosas que pueden venir sin sacrificio, desde el gozo y de una manera fluida, nuevamente una niña interior feliz puede contribuir en el proceso de sanación de este aspecto. Una niña equilibrada también puede enseñarnos a no tomarnos demasiado en serio ciertas relaciones que pueden devenir en circunstancias problemáticas. A su vez la mujer sensual que encarna Afrodita nos puede mostrar la importancia de hacer un espacio vital en nuestro cronograma para nutrir nuestra sensualidad y divinidad.  Incluso la integración conjunta de la niña, la doncella (Afrodita) y la madre:  Hestia, la diosa del hogar, nos  puede mostrar que es absolutamente vital honrar nuestro templo, llámese cuerpo, lugar de trabajo ó simplemente nuestra casa, tengamos ó no una pareja.  Desde la perspectiva de Hestia podemos celebrarnos siempre manteniendo nuestros templos vibrando en salud, orden y alegría, este arquetipo también balancea a nuestra parte de esposa herida ó Hera.

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